menubutton
trigger

INICIO

 

 

1

Mejora tu alimentación

La dieta constituye un factor primordial en la concentración y formación del colesterol y sustancias de desecho en las paredes de las arterias. Te ofrecemos algunas recomendaciones sobre los alimentos más saludables y te ayudamos a construir una dieta que contribuya a prevenir la Arteriosclerosis y te permita llevar una vida más sana.

VER MÁS

2

Ponte en movimiento

Una de las vías más eficaces para reducir el riesgo de arteriosclerosis es la práctica de ejercicio. El deporte aumenta el “colesterol bueno” y elimina el “colesterol malo”, disminuye la presión arterial, ayuda a controlar la diabetes y evita los coágulos de sangre, colaborando con el mantenimiento del peso corporal adecuado. Te brindamos consejos para que realices la actividad más adecuada y hagas ejercicio cada día.

VER MÁS

3

Cambia tus hábitos

Para disminuir la posibilidad de padecer esta enfermedad de las arterias es fundamental controlar algunos factores de riesgo como el tabaquismo, el alcoholismo y demás malos hábitos. Te brindamos toda la información que necesitas saber sobre los problemas que generan estas malas prácticas y te brindamos consejos para que adoptes conductas saludables.

VER MÁS

ARTERIAS SANAS

En esta sección encontrarás consejos para cuidar tus arterias y llevar una vida sana. Los expertos de la SEA te explican en tres pasos todo lo que necesitas saber sobre alimentación, deporte y buenos hábitos para que evites los problemas que puede generar la Arteriosclerosis y te sientas mucho más saludable.

MEJORA TU ALIMENTACIÓN

¿Tengo que hacer dieta Doctor? ¿Durante cuanto tiempo?

En el contexto popular actual “hacer dieta” hace referencia a un aspecto alimentario con una connotación negativa debido al hecho de privarse de ciertos alimentos y no poder comer lo que apetezca cuando apetezca. Es importante cambiar el concepto de “hacer dieta” por el de “llevar una alimentación equilibrada”. Una alimentación equilibrada es aquella que aporta todos los grupos de alimentos con las cantidades diarias necesarias de macronutrientes (proteína / hidratos de carbono / grasas) y micronutrientes (vitaminas y minerales) para que nuestro cuerpo pueda funcionar a pleno rendimiento.

Los estudios científicos soportan que el mejor patrón de alimentación equilibrada para prevenir la arteriosclerosis y los factores de riesgo asociados es la Dieta Mediterránea, que se puede resumir en 7 pilares básicos.

- Consumir 5 porciones al día entre frutas y verduras frescas

- Consumir los alimentos del grupo de las féculas integrales (pan / pasta / arroz / legumbres)

- Consumir aceite de oliva como principal fuente de grasa

- Consumir frutos secos de forma habitual

- Consumir pescado a carne magra en lugar de carnes ricas en grasa

- Tomar los lácteos y derivados desnatados

- En caso de ser consumidor habitual de alcohol tomar preferiblemente vino tinto con moderación

Siguiendo este patrón de consumo equilibrado se hace referencia de forma indirecta a los alimentos que no se deben consumir habitualmente y que tienen impacto negativo sobre la pared de las arterias y el control de factores de riesgo cardiovascular. Se pueden destacar 4 “ENEMIGOS” alimentarios de la arteriosclerosis.

  • Consumo de grasas saturadas. Las grasas saturadas son un tipo de grasa que se encuentran principalmente en los productos de origen animal y que se relacionan con incremento del colesterol malo (LDL) en la sangre y consecuentemente con mayor deposito de colesterol dentro de la arteria. Alimentos con alto contenido en grasas saturadas son los embutidos grasos, vísceras, la carne roja, lácteos enteros, crema de leche, alimentos precocinados, salsas elaboradas, marisco de cáscara, helados, alimentos etiquetados como aceites vegetales y postres como flan o natillas.
  • Consumo de grasas trans. Las grasas trans o hidrogenadas son un tipo de grasas que principalmente se forman mediante procesos industriales al transformar los aceites líquidos en sólidos. Se encuentran principalmente en la bollería industrial, mantequillas, alimentos precocinados o nata. Se relacionan con el aumento de los triglicéridos, el colesterol malo y disminución del colesterol bueno.
  • Consumo de sal. La sal es un alimento que se relaciona con el incremento de la presión arterial, factor relacionado con el desarrollo de la arterioclerosis. Alimentos con alto contenido en sal o sodio son la propia sal de adición, los embutidos y sucedanios de carne, ahumados y salazones, aperitivos salados, los alimentos precocinados, enlatados o en conserva, las sopas de sobre o pastillas saborizantes, el queso, las aguas con gas y bebidas carbonatadas.
  • Consumo de azúcares simples. Los azúcares simples son un tipo de nutrientes que se relacionan con incremento de peso corporal, incremento del azúcar de la sangre y aparición de diabetes e incremento de los triglicéridos. Todos estos factores están estrechamente relacionados con la evolución de la arteriosclerosis. Los alimentos ricos en azúcares simples son el azúcar, tanto blanco como integral, la miel, la mermelada, el membrillo, la bollería industrial y casera, los zumos de fruta, las bebidas carbonatadas con azúcar, el alcohol y los postres como flan o natillas. En menor medida lleva azúcar el pan, la patata, la pasta, el arroz y las legumbres. No hay que dejar de comer estos alimentos pero si equilibrar las ingestas principales acompañándolos de verdura y proteína.

No solo es importante qué se come sino en la forma qué se come. Así el patrón mediterráneo hace referencia a comer las comidas principales de forma tranquila, sentado en una mesa y acompañado. Además es importante repartir la ingesta en 5 comidas a lo largo del día haciendo un desayuno importante y 2 tentempiés, uno a media mañana y otro a media tarde.

Otro factor nutricional para la prevención del desarrollo de la arteriosclerosis es el tiempo durante el cual hay que seguir una alimentación equilibrada. No tiene mucho impacto sobre la salud arterial el hecho de seguir un plan alimentario 4-5 meses si se compara con toda una vida de realizar una alimentación no saludable. Estudios clínicos muestran que el factor que más se relaciona con el éxito terapéutico de los planes alimentarios es la adherencia, medida en tiempo, que tiene el paciente con el plan alimentario recomendado.

Otros factores ambientales como el ejercicio físico, el tabaquismo o el estrés se relacionan con el desarrollo y progresión de daño arterial con un impacto igual o superior al de la alimentación. Así el hecho de hacer una alimentación equilibrada con los otros factores arrinconados no es una buena estrategia preventiva para mantener la arteria sana.

 

Guías prácticas

Jordi Merino

Unidad De Medicina Vascular y Metabolismo. Unidad de Investigación en Lípidos y Arteriosclerosis. CIBERDEM. Hospital Universitari Sant Joan de Reus

1

PONTE EN MOVIMIENTO

¿No quiere llegar a ser diabético? Camine

Las malas noticias: la diabetes mellitus es una enfermedad que consiste en tener niveles altos de glucosa en sangre. En el mundo hay casi 300 millones de personas diabéticas según la Federación Internacional de Diabetes. La mayoría pertenece al denominado tipo 2 (DM2), que suele estar ligado a una predisposición familiar y ser facilitado por la presencia de unos hábitos higiénico-dietéticos poco saludables. Cada año, unos seis millones de personas desarrollan este tipo de diabetes. La epidemia de obesidad y sobrepeso que padecemos en el denominado mundo occidental, y en aquellas personas o países que están “occidentalizando” sus costumbres, favorecen el desarrollo de la DM2. La explosiva mezcla de dieta rica en calorías – habitualmente con una pésima composición de la misma – y una escasa actividad física están contribuyendo a  ello.

El hecho de padecer DM2 conlleva un alto riesgo cardiovascular. Los diabéticos son más propensos a que sus arterias importantes se carguen de arteriosclerosis. Es la denominada “afectación macrovascular”. Ello les aumenta la probabilidad de padecer infartos de miocardio y cerebrales (y a morir a causa de uno de ellos) y a tener más problemas de irrigación en las arterias de las piernas (que no infrecuentemente acaban en amputaciones). Pero un nivel alto de glucosa en la sangre también causa lo que se llama “afectación microvascular”, o sea, lesiones de vasos de pequeño calibre como los del riñón o los de los ojos. Por eso, los que padecen diabetes tienden a desarrollar insuficiencia renal, a presentar enfermedades como cataratas o hemorragias de la retina y a perder la sensibilidad al calor y al dolor, lo que les ocasiona ulceraciones de la piel.

Las buenas noticias: diversos estudios han demostrado que el ejercicio físico intenso es efectivo en la prevención de la DM2, especialmente en personas con predisposición a padecerla. Además, los beneficios del ejercicio se mantienen durante años, incluso después que esta actividad intensa haya finalizado. En aquellos que ya se han vuelto diabéticos, les ayuda a mantener los niveles correctos de glucosa en sangre, además de contribuir a estabilizar o reducir su peso. Por otra parte, el ejercicio por si solo disminuye otros factores de riesgo cardiovascular, o su riesgo deletéreo, contribuyendo a mejorar la salud, aumentando a la vez nuestra percepción de ánimo, y minorizando la posible pérdida de calcio que ocurre en los huesos con el paso de los años.

¿Qué tipo de ejercicio? Cuanto más intenso parece que es mejor. Pero sería suficiente con caminar ligero cinco días en semana para que nuestros niveles de glucemia se vean disminuidos – ligeramente – a largo plazo, lo que para un conjunto de personas supondría evitar un 15% de los problemas macrovasculares y un 35% de las lesiones microvasculares.

Si no quiere ser diabético, al menos camine. Si lo es, intensifique la cantidad de ejercicio de acuerdo con su capacidad física, siempre bajo el consejo de su médico.

 

Guías prácticas

En poco tiempo en esta sección podrás disfrutar de guías elaboradas por expertos en las que descubrirás hábitos de ejercicio físico que ayudan a mantener una correcta salud arterial.

Ángel Brea

Unidad de Lípidos. Servicio de Medicina Interna.

Hospital San Pedro (Logroño)

2

CAMBIA TUS HÁBITOS

La dieta mediterránea: un método eficaz de disminuir las enfermedades cardiovasculares

La dieta es uno de los principales factores de riesgo vascular que puede ser modificado. En un estudio llevado a cabo en 52 países se ha demostrado claramente que una dieta no saludable puede aumentar el riesgo de infarto agudo de miocardio, y que puede ser la responsable de –aproximadamente- un 30 % del riesgo cardiovascular que tienen las personas de las sociedades occidentales.

Sin embargo, uno de los modelos de dieta más saludables que tenemos a nuestra disposición es la conocida como Dieta Mediterránea, más propia de los países de la cuenca mediterránea, y caracterizada por algunos elementos alimenticios como son: un mayor consumo de frutas y vegetales, y la mayor proporción de algunos alimentos tales como el pan, los cereales, las patatas, frutos secos, semillas ricas en fibra, pescado, y el aceite de oliva como una de las principales fuentes de grasa dietética. Junto a ello, un menor consumo de carnes y una ingesta moderada de vino tinto con las comidas (uno o dos vasos/día en el hombre  y uno en la mujer). En definitiva, y aunque frecuentemente la dieta es rica en calorías, el aporte de grasas (menos saturadas y más poliinsaturadas o monoinsaturadas) tiene un balance más saludable.

Es preciso conocer que disponemos de fuertes evidencias que indican que la dieta mediterránea puede ser cardioprotectora, y que influye positivamente en el desarrollo de cardiopatía isquémica, reduciendo el riesgo de accidentes cardiovasculares en una proporción variable que puede ser estimada en un 8 a 45 %. Asimismo, disminuye las complicaciones posteriores en los pacientes que ya han sufrido un infarto de miocardio.

La dieta mediterránea puede ofrecer, asimismo, otros beneficios que influyen en la disminución de accidentes cardiovasculares, como es la pérdida de peso (con respecto a otras dietas occidentales), la reducción de la tensión arterial, la mejoría en el control de la cifra de glucosa en el diabético, y –consecuentemente- una reducción en el riesgo de llegar a padecer un síndrome metabólico, caracterizado por distintas anomalías de los lípidos, del metabolismo de la glucosa y de la regulación de la presión arterial.

Adicionalmente, la dieta mediterránea representa una medida coste-efectiva para la prevención de las enfermedades cardiovasculares. En otras palabras el beneficio que se obtiene con ella es muy elevado comparado con el coste de su implantación. Este hecho es particularmente importante en los enfermos que ya han sufrido un primer infarto de miocardio. Se ha calculado que el coste de un año de vida ganado con calidad de vida gracias al empleo de la dieta mediterránea no llega a los 600 euros, cifra muy inferior al coste de cualquier otro tratamiento médico con el mismo resultado, y que tras 4 años de seguimiento de la dieta la ganancia de vida puede alcanzar a cerca de 3,7 meses. de su médico.

 

Guías prácticas

Jesús Millán

Servicio de Medicina Interna. Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid)

2

SEA

ACTIVA TUS ARTERIAS

MENÚ