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LA ARTERISOSCLEROSIS

¿Quieres informarte de todos los términos relacionados con la arteriosclerosis?

Desde nuestra sección Wiki Arterias dispondrás de un diccionario especializado en términos de prevención y riesgo vascular y arteriosclerosis, elaborado por los mejores especialistas.

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GLOSARIO ARTERIAS

  • ARTERIAS

    Las arterias son vasos sanguíneos que conducen la sangre desde el corazón a todas las partes del cuerpo. Realizan la tarea inversa de las venas, que son las encargadas de transportar la sangre desde las zonas periféricas hasta el corazón. Los capilares son los nexos de unión entre las arterias y las venas.

    En cuanto a su estructura, las arterias son conductos elásticos y membranosos con diversas ramificaciones. Constan de tres capas, una formada por tejido conjuntivo, o capa externa; otra compuesta con fibras musculares o capa media; y una tercera formada por el endotelio y la capa conjuntiva subendotelial, que recibe el nombre de capa interna.

    Las arterias se ramifican y van reduciendo su tamaño desde la arteria aorta, que es la arteria con mayor calibre, a los capilares, que se encuentran en contacto con los tejidos orgánicos.

  • ARTERIOLAS

    Las arteriolas son las arterias de pequeño calibre que se comunican con los capilares.

    La función principal de las arteriolas es regular la presión sanguínea mediante la contracción de sus paredes musculares y también la regulación del aporte sanguíneo a los capilares.

    La estructura de las arteriolas es igual a la de las arterias.

  • ARTERIOSCLEROSIS

    La Arteriosclerosis es una enfermedad de los vasos sanguíneos producida por un acumulo de colesterol, que hace que la sangre circule con mayor dificultad por las mismas y aumente el riesgo de producir obstrucciones. La arteriosclerosis es la causa de los infartos de miocardio y de los accidentes cerebrovasculares, de ahí la importancia de cuidar nuestras arterias. Se produce cuando se van depositando lípidos (colesterol, triglicéridos), en la pared de las arterias. Además, se acumulan células inflamatorias procedentes de la sangre (leucocitos) y se desordenan las células que componen la pared arterial, dando lugar a una lesión ateromatosa. En estados avanzados, se pueden encontrar cristales de colesterol y depósitos de calcio en el interior de las arterias. Las lesiones ateromatosas pueden romperse y desprenderse un fragmento (trombo) que puede llegar a obstruir la arteria, ocasionando una falta permanente de flujo sanguíneo y dando lugar a la muerte del tejido (infarto).

    Esta enfermedad se desarrolla lentamente, puede comenzar en edades tempranas e ir progresando a lo largo de los años. Durante su desarrollo no produce ninguna sintomatología y, en general, se puede empezar a manifestar clínicamente en personas mayores de 45 años, siendo más común en hombres.

    Aunque la incidencia de esta enfermedad es más alta en los países occidentales desarrollados (Norteamérica, Europa y Australia), siendo la primera causa de muerte, empieza a ser también una de las principales causas de mortalidad en países en desarrollo. En España casi la mitad de las muertes producidas cada año están relacionadas con la Arteriosclerosis.

  • ATEROSCLEROSIS

    La aterosclerosis es la forma más común de arteriosclerosis. Se produce por el depósito de lípidos y por la infiltración de leucocitos de la sangre en la pared arterial. Posteriormente, se forma una placa fibrosa y depósitos de colesterol en el núcleo de la lesión, que pueden llegar a formar cristales. Como consecuencia, las paredes de las arterias se hacen más gruesas, se endurecen y calcifican. La lesión ateromatosa reduce poco a poco la luz arterial y provocar una limitación del aporte de sangre a un órgano (corazón, cerebro). La lesión ateromatosa se puede romper o erosionar, provocando la formación de un trombo, que ocluirá total o parcialmente la luz de la arteria.

    La aterosclerosis no suele dar síntomas hasta que la arteria está obstruida y se produce una disminución en el flujo de sangre que puede circular a través de ella, o incluso hasta que se produce un bloqueo completo en una arteria ya estrechada y se sufre un infarto de miocardio o cerebral.

  • ATEROTROMBOSIS

    La aterotrombosis es el proceso de formación de un trombo sobre una lesión arteriosclerótica preexistente. Es la causa principal de la isquemia (cardiaca, cerebral, periférica de las extremidades inferiores).

    El término aterotrombosis está formado por una combinación de palabras, por un lado ateroma y por otro trombo.

    Ateroma es la capa de colesterol y residuos de células sanguíneas y musculares que se forma en las arterias, mientras que el término trombo hace referencia a una obstrucción, en este caso en la arteria.

    Por lo tanto, la aterotrombosis en términos sencillos sería el trombo o bloqueo que se produce en una arteria debido a una concentración excesiva de colesterol y residuos de células sanguíneas y musculares y que es la causa principal de isquemia, es decir, una disminución transitoria o permanente del aporte de flujo sanguíneo a un órgano o tejido.

  • CAPILAR

    Un capilar es un vaso sanguíneo microscópico que permite realizar el intercambio de gases y nutrientes con los tejidos.

    Los capilares se encuentran situados próximos a la superficie de la piel y su superficie acumulada por todo el cuerpo.

    Los capilares están formados por una capa de células endoteliales muy planas, una lámina basal y fibras reticulares.

    El tamaño de los capilares es diferente según las partes del cuerpo, pero no supera las 12 micras. En concreto, suele oscilar entre los 8 y los 12 micras, un tamaño muy estrecho que le permite el paso de las células sanguíneas con dificultad. Si se produce un estrechamiento muy grande de los capilares, la sangre apenas puede circular por ellas.

  • COAGULACIÓN

    La coagulación es el proceso por el que la sangre pasa de estado líquido a estado de gel. Este proceso tiene lugar gracias a una proteína soluble presente en la sangre, el fibrinógeno, que experimenta un cambio enzimático convirtiéndose en fibrina que a su vez forma una red insoluble en la que se quedan atrapados agregados de moléculas y células sanguíneas.

    El proceso de coagulación es de vital importancia ya que ayuda a evitar que se pierda sangre al dañarse los vasos sanguíneos.

  • COÁGULO

    Un coágulo es una red tridimensional de fibras de fibrina formada por un agregado de diversas proteínas y células sanguíneas.

    La formación de coágulos es necesaria para evitar que el organismo pierda demasiada sangre.

    Si los coágulos no se disuelven pueden resultar peligrosos pudiendo dar lugar a dos situaciones, un trombo o un émbolo.

    El trombo consiste en la formación de un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo dificultando o impidiendo la circulación de la sangre en venas o arterias.

    El émbolo es un coágulo que se desprende de la pared de un vaso sanguíneo y circula a través de otros vasos sanguíneos pudiendo quedar bloqueado, produciendo una obturación sanguínea con graves consecuencias.

  • COLESTEROL

    El colesterol es una sustancia fundamental para la vida de las células del cuerpo humano. Se trata de un tipo de grasa, un lípido que participa en diferentes procesos fisiológicos como pueden ser el celular o el digestivo, además de intervenir en la producción de hormonas.

    El colesterol es un elemento graso necesario para las células, pero tanto su exceso, como su defecto, son peligrosos para la salud. El hígado es capaz de producir el colesterol que necesita el organismo, pero una mala alimentación y el incremento de grasas saturadas hacen que se produzca un aumento del colesterol en sangre perjudicial para la salud.

    Se distingue entre colesterol bueno (HDL) y el colesterol malo (LDL), este último es el que se deposita en la pared de las arterias y contribuye a formar la arteriosclerosis. Por su parte el colesterol HDL, se encarga de captar el colesterol malo y llevarlo al hígado para su eliminación a través de la bilis al intestino. El colesterol normal en sangre es de 120 mg/dl en LDL, 50 en HDL y 30 en las otras fracciones lipídicas, no rebasando un máximo de 200 miligramos por cada decilitro de sangre.

    Cuando se produce un exceso de grasa, las células que se encuentran en las paredes de las arterias se llenan de colesterol, comenzando a obstruirse paulatinamente. Los síntomas de la obstrucción son diferentes según el área que se vea afectada, si por ejemplo la obstrucción se produce en las arterias que abastecen la sangre a la cabeza, puede producirse desde confusión mental hasta una parálisis facial o de un lado del cuerpo. Productos alimenticios como la mantequilla, la piel del pollo o la yema del huevo poseen gran cantidad de colesterol malo. Dietas ricas en fibra ayudan a bajar elcolesterol, además del ejercicio físico.

  • DIABETES

    La diabetes es una enfermedad caracterizada por un aumento de las concentraciones de glucosa (azúcar) en la sangre (hiperglucemia). La glucosa es el “combustible” que las células utilizan para obtener energía mediante diferentes procesos metabólicos. Por ello es tan importante el mantenimiento de una disponibilidad adecuada de glucosa para cubrir las necesidades de los diferentes tejidos del organismo. Se denomina glucemia a la concentración de glucosa en sangre. Este parámetro está regulado de manera muy precisa, ya que del mantenimiento de sus niveles depende el funcionamiento adecuado del organismo.

    Las concentraciones de glucosa en sangre están reguladas por dos hormonas: insulina y el glucagón. El principal estímulo para la secreción de insulina son los niveles sanguíneos de glucosa. Por tanto, si estos aumentan, se estimula la secreción de insulina, que favorece la entrada de glucosa en los tejidos y, consecuentemente, se reduce la glucemia. El glucagón, por el contrario, aumenta la producción de glucosa por el hígado y aumenta las concentraciones de esta en al sangre.

    Después de comer, la secreción de insulina aumenta a medida que se incrementa la glucosa plasmática. Después de una comida normal, la insulina plasmática se eleva de 3 a 10 veces, y se alcanzan unos niveles máximos entre 30 y 60 minutos después del inicio de la comida.

    Hay dos tipos de diabetes, la tipo 1 y la tipo 2. La diabetes tipo 1 es una enfermedad que aparece, generalmente, en personas de menos de 30 años. En general, es el tipo de diabetes que aparece en niños y jóvenes. Su característica principal es la incapacidad del páncreas para producir insulina.

    La diabetes mellitus tipo 2 es el modelo más frecuente de diabetes en el adulto. El desarrollo de la DM tipo 2 depende de una serie de complejos mecanismos, cuyo rasgo principal es la deficiente utilización periférica de glucosa por los tejidos (resistencia a la insulina) y el déficit relativo de producción de insulina por las células beta del páncreas. Como consecuencia de este defecto, se elevan los niveles de glucosa en la sangre (glucemia).

    La diabetes tipo 2 es una enfermedad frecuente en la edad adulta y se asocia con mucha frecuencia al sobrepeso y a la obesidad, generalmente con distribución visceral o abdominal de la grasa corporal.

    Su prevalencia mundial se estima que aumentará en un 40% durante los próximos 10 años, pasando de 150 a 210 millones de diabéticos.

    La diabetes se asocia a una serie de alteraciones metabólicas como la dislipemia (alteraciones de las concentraciones de colesterol y triglicéridos en la sangre) y se considera actualmente uno de los factores de riesgo principales para el desarrollo de arteriosclerosis.

  • DISLIPEMIA

    La dislipemia es una alteración de las concentraciones de lípidos en sangre. En general, se refiere a una elevación de las concentraciones de colesterol malo (LDL-colesterol o VLDL-colesterol), o triglicéridos, pero también, se refiere a una concentración de colesterol bueno HDL más baja de lo normal.

    La dislipemia junto al tabaquismo y la hipertensión arterial se convierte en uno de los factores de riesgo vascular más importante.

    Los estudios llevados a cabo tanto en España como a nivel internacional han demostrado la relación existente entre la dislipemia y las muertes por enfermedad cardiovascular.

  • ESTATINAS

    Las estatinas son un grupo farmacológico enfocado en el tratamiento de las hipercolesterolemias, es decir de concentraciones elevadas de colesterol en sangre. Con más de 20 años de experiencia se ha demostrado su eficacia para conseguir controlar los niveles de colesterol total en sangre, que no deben sobrepasar los 200 mg/dl.

    El mecanismo de las estatinas consiste en inhibir parcialmente la síntesis de colesterol en el organismo y en especial en las células hepáticas, con lo que se consigue un aumento de la actividad de los receptores celulares para las LDL (colesterol malo) y la extracción de éste del plasma para ser eliminado por el hígado.

  • ESTEROLES VEGETALES

    Los esteroles vegetales son compuestos naturales que poseen una estructura similar al colesterol y que ayudan a controlar los niveles de colesterol en sangre. Están presentes en ciertos alimentos naturales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos) pero también se añaden en alimentos funcionales, como zumos o leches fermentadas.

    En este sentido, un estudio internacional liderado por investigadores españoles y avalado por la Sociedad Española de Arteriosclerosis ha concluido que algunos alimentos funcionales enriquecidos en esteroles vegetales pueden ayudar a generar un cambio de actitud en el estilo de vida de personas con hipercolesterolemia.

    Los esteroles vegetales además de reducir los niveles de colesterol, ayudan a mejorar los hábitos nutricionales y por tanto mejora de otros marcadores de riesgo cardiovascular.

  • FACTORES DE RIESGO VASCULAR

    Los factores de riesgo vascular hacen referencia a la situación patológica que se asocia a una mayor probabilidad de padecer un accidente vascular (infarto de miocardio, cerebral, ictus, etc).

    Los principales factores de riesgo vascular que suelen desencadenar el desarrollo de la arteriosclerosis son: el exceso de colesterol y triglicéridos en sangre, la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el consumo de tabaco. Además, hay que tener en cuenta los condicionantes genéticos que en ciertos casos pueden ser también uno de los principales factores de riesgo vascular por el cual aparezca arteriosclerosis.

  • GRASA SATURADA

    Las grasas saturadas son un tipo de nutrientes del grupo de las grasas, que debido a su estructura química proporcionan un aumento de los niveles de colesterol LDL y triglicéridos cuando se comen en exceso.

    Alimentos ricos en grasas saturadas son los embutidos grasos, los quesos curados y lácteos enteros, la carne roja, la bolleria industrial, los platos precocinados, las salsas o algunas mantequillas o margarinas.

    Una fuente de grasas saturadas son los alimentos elaborados con “grasa vegetal”, mayoritariamente grasa de coco o grasa de palma que se camuflan dentro del etiquetaje nutricional como “grasa vegetal”.

  • HIPERCOLESTEROLEMIA

    La hipercolesterolemia es la elevación de las concentraciones de colesterol. Por regla general la hipercolesterolemia suele ser a expensas del colesterol LDL (malo). Sin embargo, puede ser también debido a un aumento del colesterol HDL (bueno) y en estas situaciones, no hay que realizar ningún tipo de tratamiento, dado que es beneficioso para la salud.

    Se habla de hipercolesterolemia cuando el nivel de colesterol total en sangre supera los 200 mg/dl. Las concentraciones aconsejables de colesterol LDL son hasta 130 mg/dl y las de colesterol HDL al menos de 40 mg/dl.

  • HIPERLIPEMIA

    La hiperlipemia es la elevación de las concentraciones lípidos (grasas) en la sangre, principalmente aumento de colesterol y/o triglicéridos. Este aumento de lípidos se convierte en uno de los factores de riesgo vascular más importantes que pueden desencadenar la aparición de arteriosclerosis.

    La hiperlipemia puede estar causada por unos hábitos de vida poco saludables, dietas ricas en grasas saturadas, o también cuando el cuerpo produce demasiado colesterol. Y es que una de las causas de la hiperlipemia es la genética.

  • HIPERTENSIÓN

    La hipertensión es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento sostenido de los niveles de presión arterial por encima de 140 mm Hg de presión sistólica y 90 mm Hg de presión diastólica. Esto significa que el corazón debe tener una presión máxima de 140 mm Hg en la fase de bombeo y una tensión máxima de 80 mm Hg en reposo. Unas cifras de presión superiores hacen que las paredes de las arterias vayan aumentando su espesor hasta que se hacen demasiado gruesas y la circulación de la sangre se dificulta.

    La hipertensión no suele tener síntomas, solo en algunos casos produce sangrado de nariz o dolor de cabeza. Sin embargo esto no quiere decir que no sea peligrosa, más bien todo lo contrario, ya que es uno de los factores clave para desencadenar la arteriosclerosis.

    Las causas exactas del aumento de la presión arterial se desconocen, pero existen unos factores que pueden desencadenarla como:

    1. La genética. El aumento de la presión arterial se transmite de padres a hijos, por lo que cuando una persona tiene familiares hipertensos las posibilidades de desarrollar la enfermedad se duplican con respecto a otra persona que no tiene antecedentes con este problema.

    2. La edad. A medida que aumenta la edad se incrementa el riesgo de padecer hipertensión, sobre todo a partir de los 65 años.

    3. El sexo. Los hombres tienen una mayor predisposición genética para desarrollar la enfermedad, ya que las mujeres, durante su edad fértil poseen unas hormonas protectoras (los estrógenos) frente a enfermedades vasculares.

    4. La obesidad. Las personas que sufren obesidad tienen el doble de probabilidades de padecer hipertensión con respecto a los ciudadanos que poseen un peso normal.

    5. El estrés. Cuando una persona está sometida a un continuo estrés o situación de ansiedad se produce una descompensación de los niveles de tensión en las arterias. Aumentan los latidos del corazón y a su vez el ritmo de la presión sanguínea.

    6. El tabaco. Esta sustancia es uno de los peores enemigos del sistema circulatorio de cada persona ya que produce una elevación brusca de la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

    Para intentar reducir la presión arterial y prevenir la hipertensión es recomendable llevar una vida sana, libre de estrés y con restricción de sal en la dieta.

  • HIPERTRIGLICERIDEMIA

    Elevación de las concentraciones de colesterol o triglicéridos en sangre.

  • HIPOXIA

    La hipoxia es la disminución del aporte de oxígeno a un tejido.

    Es necesario tener en cuenta que se pueden producir variaciones en los niveles de concentraciones de oxígeno arterial de manera normal, como por ejemplo durante la realización de ejercicio. Sin embargo, el principal problema tiene lugar cuando hay un desequilibrio entre la oferta y la demanda de oxígeno a nivel celular, es ahí cuando se produce la hipoxia.

    Cuando la privación del suministro del oxígeno es completa, la hipoxia recibe el nombre de anoxia.

  • ICTUS

    El ictus o enfermedad cerebrovascular es un bloqueo o ruptura de un vaso sanguíneo que lleva la sangre hasta el cerebro y provoca que una parte del cerebro no reciba el suficiente aporte sanguíneo, provocando que las células nerviosas de un determinado área cerebral no reciba oxígeno, por lo que no puede funcionar, y muere pasados unos minutos.

    Existen dos tipologías de ictus, la hemorragia y el infarto cerebral. En la hemorragia cerebral se produce una rotura de la arteria, mientras que en el infarto cerebral se produce un bloqueo u obstrucción arterial.

    El ictus puede estar causado tanto por factores genéticos como por malos hábitos de vida. Cuando los ictus se producen en personas menores de 35 años suelen estar causados por una malformación o anomalía genética o drogas.

    El resto de ictus suele estar causado porque el paciente presenta factores de riesgo vascular como por ejemplo, presión sanguínea elevada, hipercolesterolemia, tabaquismo o diabetes, unos factores que la mayoría pueden ser modificados por hábitos de vida más saludables.

    Entre el 10 y el 15% de los pacientes que sufren un ictus fallecen, y entre el 30 y el 35% sufren algún tipo de discapacidad.

    Para conseguir que el ictus tenga las menores consecuencias posibles en el paciente es de vital importancia la atención precoz, es necesario que la persona sea atendida en un periodo máximo de tres horas tras haber sufrido el accidente cardiovascular.

    Los ictus suelen presentarse de forma repentina pero existen una serie de síntomas que alertan de su presencia y que pueden ayudar a identificarlo. Por ejemplo un ictus puede dar síntomas de pérdida de visión, problemas al hablar, confusión mental, adormecimientos de los músculos faciales o pérdida de memoria.

  • INFARTO

    Un infarto es la necrosis de origen isquémico de un órgano (muerte de un tejido), que normalmente se produce debido a la obstrucción de las arterias que lo irrigan como consecuencia de un accidente aterotrombótico.

    Los infartos pueden producirse en cualquier órgano. Si se produce en  el corazón, es un infarto de miocardio; si es en el cerebro, se denomina accidente cerebrovascular; si es en el intestino, infarto intestinal o mesentérico; o  si es en el riñon, infarto renal.

  • ISQUEMIA

    La isquemia es una disminución transitoria o permanente del aporte de flujo sanguíneo a un órgano o tejido. Como consecuencia, se reduce el aporte de oxígeno al tejido (hipoxia), el aporte de nutrientes y disminuye la eliminación de productos del metabolismo del tejido.Existen varios tipos de isquemia según la parte del cuerpo que se ve afectada por la disminución del aporte de flujo sanguíneo.

    Se produce una isquemia cardiaca cuando hay una obstrucción en una arteria que impide que llegue al corazón sangre rica en oxígeno. La duración de la isquemia es fundamental ya que si dura mucho tiempo puede dar lugar a un infarto de miocardio y muerte de tejidos cardiacos.

    La isquemia cerebral tiene lugar cuando se produce una reducción de flujo sanguíneo que provoque que el cerebro no funcione con normalidad.Cuando la reducción de flujo sanguíneo afecta a los riñones, tiene lugar la isquemia renal, que puede tener unas consecuencias muy serias.

  • LÍPIDOS

    Los lípidos son moléculas orgánicas compuestas principalmente por carbono e hidrógeno. Cumplen funciones diversas en el organismo como por ejemplo reserva energética (triglicéridos) y estructural (fosfolípidos de las membranas celulares). De manera coloquial, a los lípidos se les llama grasas, pero hay que tener en cuenta que las grasas son un tipo de lípidos procedentes de animales.

    Los lípidos se clasifican en dos grandes grupos: saponificables e insaponificables. Dentro de los lípidos saponificables se encuentran los ácidos grasos saturados, los ácidos insaturados, los fosfolípidos y los glucolípidos. Los lípidos insaponificables pueden ser los terpenos y los esteroides.

    Cada tipología de lípidos cumple funciones diferentes en el organismo.

  • NECROSIS

    La necrosis es la muerte de las células que componen un tejido u órgano. Una vez se ha desarrollado y producido, la necrosis es irreversible.

     La obstrucción permanente de una arteria (como consecuencia de una obstrucción de origen trombótico) produce necrosis.

    Es decir, si la arteria se bloquea, la sangre no puede circular y se produce una falta de nutrientes y oxígeno en los tejidos hasta provocar su muerte. Dependiendo de la arteria que presente la obstrucción se puede producir la necrosis en diferentes tejidos del cuerpo humano. Por ejemplo, si se produce un bloqueo en alguna de las arterias coronarias o algunas de sus ramas se producirá una necrosis del miocardio.

  • OBESIDAD

    La obesidad no es solo un exceso de peso, es una enfermedad que se caracteriza por un exceso de grasa en el cuerpo. Dicho exceso de grasa altera numerosos procesos fisiológicos, lo que supone una grave amenaza para la salud, pudiendo llegar a producir numerosas complicaciones en el organismo.

    El índice de masa corporal (IMC) es una medida de la relación entre el peso y la talla de un individuo. Se mide en Kg de peso por metro al cuadrado. No es una medida precisa de la cantidad de grasa de una persona, pero en la mayoría de los casos un IMC elevado se asocia con un aumento de la proporción de grasa. Cuando el IMC es mayor de 25, se considera que una persona tiene sobrepeso, y cuando es mayor de 30, se considera que tiene obesidad.

    La obesidad se asocia muy frecuentemente a hipertensión, dislipemia (alteraciones de colesterol y triglicéridos) y diabetes, por lo que se considera un factor de riesgo vascular importante para el desarrollo de arteriosclerosis.

    En las últimas décadas, la prevalencia de sobrepeso y obesidad ha adquirido dimensión epidémica a nivel mundial, ya que no afecta solo los países desarrollados, sino aquellos en desarrollo. Además de los factores genéticos, la obesidad se debe a incorrectos hábitos de vida, sobre todo a un consumo excesivo de alimentos, de alto contenido calórico y a actividad física muy reducida (sedentarismo)

  • OBESIDAD ABDOMINAL

    La obesidad abdominal es el acúmulo excesivo de grasa en la cavidad abdominal. Este exceso de grasa afecta al peritoneo, que es la estructura que recubre el intestino, y a las otras vísceras abdominales.

    También se conoce con el nombre de obesidad visceral y no debe confundirse con el acúmulo de grasa en la pared abdominal. La importancia de la obesidad abdominal radica en que es un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

  • RIESGO VASCULAR

    El riesgo vascular es la probabilidad o riesgo que tiene una personas de presentar una enfermedad vascular en un periodo de tiempo, generalmente comprendido entre 5 y 10 años.

    En gran medida, la arteriosclerosis esta relacionada con los factores de riesgo vascular y con un estilo de vida poco saludable.

    Los principales factores de riesgo vascular para el desarrollo de la arteriosclerosis son: el exceso de colesterol y triglicéridos en sangre, la hipertensión, la diabetes, tabaquismo y obesidad. Además, hay que tener en cuenta los condicionantes genéticos que en ciertos casos pueden ser determinantes en la aparición de enfermedades vasculares.

  • SÍNDROME METABÓLICO

    El síndrome metabólico es una agrupación de factores de riesgo vascular que suele presentar una persona al mismo tiempo y que aumentan la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular. El síndrome metabólico está caracterizada principalmente por la resistencia a la insulina, con elevación de la glucemia en ayunas, obesidad abdominal y dislipemia.La dislipemia se caracteriza por niveles de colesterol HDL bajos (colesterol bueno), triglicéridos altos y colesterol LDL (colesterol malo) en general con cifras dentro del rango de normalidad, pero representado por partículas que por sus características (pequeños y densos) son muy aterogénicas.El tratamiento en el caso de pacientes con síndrome metabólico será tratar cada una de sus patologías, unido a unos hábitos de vida saludables.

  • SOBREPESO

    El sobrepeso es un exceso de peso corporal de una persona en relación con su altura. Para calcularlo es necesario calcular el índice de masa corporal (IMC), medida antropométrica que relaciona el peso y la talla del individuo. Cuando el IMC se encuentra entre 25 y 30 la persona tiene sobrepeso, si sobrepasa los 30 la persona presentará obesidad.

     El sobrepeso puede estar causado por razones genéticas o alteraciones del organismo, o presentar un metabolismo demasiado lento, pero las razones principales son unos hábitos de vida poco saludables, con una ingesta de calorías excesiva y una actividad física deficitaria.

    El sobrepeso puede calificarse como una enfermedad ya que es un factor de riesgo para padecer diabetes, hipertensión y enfermedades vasculares.

  • TABAQUISMO

    El tabaquismo es el consumo habitual del tabaco, una adicción provocada por uno de sus componentes principales la nicotina.

    El tabaquismo supone un factor de riesgo muy importante para el desarrollo de de arteriosclerosis y consecuentemente de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Por ello, el tabaquismo es un problema de salud pública de primera magnitud.

    El humo del tabaco es una mezcla compleja de componentes con una amplia gama de actividades biológicas, todas ellas nocivas. Además de sus efectos nocivos sobre el aparato respiratorio, tiene un efecto de potenciación (sinergismo) con otros factores de riesgo vascular y por tanto de riesgo de arteriosclerosis.

    El tabaquismo se asocia a cambios de los niveles de lípidos en sangre y a alteraciones de las lipoproteínas que transportan el colesterol en la sangre, las cuales podrían contribuir al desarrollo de arteriosclerosis y sus complicaciones.

    Numerosos estudios publicados acerca del efecto del tabaco sobre las concentraciones séricas de lípidos indican que los fumadores presentan concentraciones sanguíneas de triglicéridos y  colesterol LDL significativamente más elevadas y concentraciones séricas de colesterol HDL más bajas que los no fumadores. Por otro lado, la combustión del tabaco produce sustancias oxidantes que actúan sobre el colesterol malo (LDL) y aceleran el desarrollo de la arteriosclerosis.

    No existe un nivel seguro de exposición al humo del cigarrillo. Aproximadamente por cada diez cigarrillos fumados al día se produce un aumento del 18% de la mortalidad de origen arteriosclerótico en los varones y del 31% en la mujer. Este riesgo es mayor aún en los fumadores jóvenes, que presentan un mayor riesgo de infarto de miocardio. Por otro lado, numerosos estudios han demostrado que el cese del tabaquismo disminuye el riesgo vascular entre un 35 y un 40%.

  • TRIGLICÉRIDOS

    Los triglicéridos son las grasas más importantes de nuestro organismo. Están presentes en la sangre y en muchos alimentos que comemos y se almacenan en el tejido adiposo como depósito energético para proporcionarnos energía. Por ejemplo, cuando una persona come alimentos con un alto contenido calórico, el organismo utiliza las calorías necesarias para obtener energía rápida y el resto de calorías las almacena para ser utilizadas más tarde.

    Además de proporcionarnos energía, los triglicéridos realizan otras funciones importantes en el organismo. Por un lado, protegen algunos órganos, como los riñones, determinan que el aspecto físico de una mujer o un hombre sean diferentes y, además, actúan como una capa de aislante térmico.

    Los triglicéridos son imprescindibles para contar con una buena salud, pero deben tener unos niveles adecuados, es decir, por debajo de

    150 mg/dl en sangre. Los niveles altos de triglicéridos elevan el riesgo vascular, de forma similar al “colesterol malo”.

    La presencia de concentraciones elevadas de triglicéridos en la sangre suele estar producida por una ingesta excesiva de grasas saturadas, consumo de alcohol, diabetes mal controlada, hipotiroidismo, obesidad, o enfermedad renal.

  • TROMBO O TROMBOSIS

    Un trombo o trombosis consiste en la formación de un coágulo en el interior de un vaso sanguíneo dificultando o impidiendo la circulación de la sangre.

    Se denomina trombo o trombosis venosa cuando se produce el bloqueo en una vena (vaso sanguíneo que conduce la sangre desde el cuerpo al corazón) y trombosis arterial cuando el coágulo se forma en una arteria (vaso sanguíneo que conduce la sangre desde el corazón hasta el resto del cuerpo).

    Los síntomas del trombo o trombosis dependen del grado de bloqueo de la arteria o vena. En el caso de la trombosis arterial, es necesario recordar que es uno de los principales causantes de un infarto agudo de miocardio.

  • UNIDAD DE LÍPIDOS

    Una unidad de lípidos es un centro de estudio, diagnóstico y tratamiento de alteraciones del metabolismo de las lipoproteínas con el principal objetivo de prevenir las enfermedades cardiovasculares, promover la formación y la investigación en este campo.

    Las unidades de lípidos atienden a pacientes con elevaciones de colesterol y/o triglicéridos severas asociadas a otros factores de riesgo o no, en concreto a obesidad, hipertensión, diabetes, síndrome metabólico, con dificultades de manejo clínico inherentes al paciente, a la propia enfermedad o a los fármacos.

    En España existen unas 60 y 70 unidades de lípidos en diferentes hospitales acreditadas por la Sociedad Española de Arteriosclerosis. Si bien, los miembros de estas unidades de lípidos suelen ser profesionales expertos en  dislipemias, la razón de ser de dichas unidades es la prevención cardiovascular.

    La unidad de lípidos del hospital universitario Sant Joan de Reus fue una de las pioneras del país. Se creó en 1986 y ha logrado grandes avances en el manejo de las dislipemias y el riesgo vascular.

    Esta unidad de lípidos ha conseguido un mejor conocimiento del metabolismo del colesterol y la incorporación de las estatinas a diferentes terapias, con lo que se ha conseguido reducir a la mitad el riesgo de padecer un infarto en personas con elevado riesgo vascular.

  • VENA

    Vasos sanguíneos que conducen la sangre desde los capilares al corazón.